sábado, 5 de junio de 2010

BLANQUITA, LA OVEJITA DESOBEDIENTE

Historia basada en Lucas 15:1-7
ESCRITA Y DIBUJADA POR GABRIELA PACHE DE FIÚZA


DIBUJO 1



Hace mucho, mucho tiempo, cuando el cielo aún era limpio y los rebaños cruzaban los campos en busca de hierba verde, había un pastor que tenía cien ovejas. Por la mañana las llevaba cruzando montes y colinas a pastar a los mejores prados.

Por la tarde cuando las ovejas habían comido bastante las llevaba de regreso al redil para que durmieran tranquilas y sin peligro.

Era un pastor muy bueno y quería mucho a sus ovejas. Y ellas también lo amaban mucho, pero había una oveja un poco desobediente. Siempre estaba esperando la ocasión para escaparse. Ella pensaba que había pastos mejores de los que su pastor le ofrecía, porque al pasar por el camino había visto a lo lejos unos estupendos.

- ¿Por qué será que el pastor nunca nos lleva a comer aquellos pastos tan deliciosos?, decía Blanquita en cuanto se imaginaba comiendo los pastitos distantes.

- ¡Blanquita! ¡Blanquita! Vení aquí. Llamó el pastor preocupado.

- ¡Sí, ya voy!, respondió Blanquita un poco enojada.

Y así fue que blanquita. Obediente, pero de mala gana, regresó con el pastor que la retó cariñosamente.

- Pero blanquita no podés ir sola por ahí, es muy peligroso. ¿Qué haría yo si te pasara algo? ¿Cuándo lo entenderás?

Blanquita siguió al pastor pensando en las deliciosas plantas que estuvo a punto de comer.

Mientras tanto, un astuto lobo que había estado siguiendo a Blanquita hace un tiempo -y que sabía que era una presa fácil- comenzó a preparar una trampa.

- Ja, ja, ja, estas plantas de plástico tienen que quedar como si fueran de verdad.

¿Qué tal estoy? ¿Guapo, no?, se decía el malvado lobo.

Disfrazado de planta, fue atrás de la oveja dispuesto a separarla de su pastor. Y cuando le dio alcance.



DIBUJO 2




– ¡Ovejita! ¡Ovejita!, decía el lobo disimulando la voz.

– ¿Quien me llama?, pregunto Blanquita dándose vuelta.

– Somos nosotras, las plantitas sabrosas, respondió el lobo

– ¡Mmmm! ¡Siempre he querido comer unas plantitas sabrosas!, dijo alegre Blanquita

– Puedes comernos cuando quieras, síguenos, te llevaremos donde hay muchas de nosotras, le dijo el mentiroso.

– Yo las seguiría, pero es que tengo que ir con el pastor. respondió Blanquita indecisa.

– Preciosa ovejita, no tienes por qué ir con ese aburrido pastor, le susurró el lobo.

– ¿Aburrido? ¡El pastor no es aburrido! Él nos lleva a comer hierbas y nos quiere mucho, dijo Blanquita.

– ¿Dijiste que las quiere? ¡Si las quisiera tanto les daría libertad para comer lo que quisieran! Pero no, siempre las está llamando, las quiere presas en el redil. No les da libertad, dijo el lobo astutamente.

– ¡Eso es verdad! Pero decime, ¿que es libertad?, preguntó curiosa Blanquita.

– ¿No sabés qué es la libertad? Libertad es hacer lo que quieras, como quieras donde quieras y cuando quieras. Libertad es hacer lo que te dé la gana.

– ¡Guaaauuuuu! ¡Qué bien! ¡Quiero ser libre! ¡Quiero comer plantitas mejores! ¡Quiero hacer lo que se me dé la gana! ¿Puedo? ¿Puedo?, preguntó Blanquita saltando de alegría.



DIBUJO 3




– Vení, vení conmigo y verás que lindas plantas vas comer.

Y así el astuto lobo se llevó a blanquita muy lejos del pastor.

Cerca de ahí, el rebaño había llegado al redil y el pastor, como todos los días, contaba las ovejas:

– Copito de nieve… Colita blanca… Dulce… Gotita…Algodoncito… Orejitas… ¿y Blanquita? ¿Dónde está blanquita? ¡No ha llegado al redil! ¿Alguien ha visto a Blanquita? ¡Oh no, Blanquita! ¡Blanquita! ¡Seguro que el lobo malvado ha engañado a la desobediente Blanquita! Los otros pastores dijeron que en estos días han visto rastros del lobo cerca de nuestro rebaño. Ahora entren ustedes, ¡voy a buscar a Blanquita!

Diciendo esto, el pastor cerró la puerta del redil y con el cayado en mano salió determinado a encontrar a Blanquita.



DIBUJO 4



Entretanto el lobo alejaba cada vez más a Blanquita del pastor. Pero de pronto Blanquita tuvo una duda.

- ¡Hey, plantita! ¿Por que ustedes caminan si las plantitas no caminan?

- ¡Porque somos unas plantitas libres!, respondió el mentiroso.

- ¡Ah! ¡Sí! ¡Me había olvidado! Tengo hambre, ¿puedo comer ya?, dijo Blanquita.

- ¿Estás lejos del pastor?, preguntó el lobo.

- Sí, ¡ya estamos muy lejos!

- Pues entonces podés comer, vení, comé, comé…, dijo el lobo mientras se preparaba para devorar a Blanquita.

Blanquita dio una gran mordida en las plantitas y…

- ¡Puaj! ¡Tienen sabor a plástico!

- ¡Porque son de plástico!, dijo el lobo arrancando su disfraz y persiguiendo a Blanquita con sus afiladas garras y temibles dientes.

- ¡Ah el lobo! ¡Socorro! ¡No quiero que me coma el lobo! ¡Pastor, socorro!, gritaba Blanquita mientras corría desesperada, con el lobo pisándole los talones.

El lobo consiguió capturar blanquita y darle una mordida en el rabo.



DIBUJO 5



Blanquita pensó que todo estaba terminado hasta que escuchó la voz de su amado pastor.

- ¡Suéltala, suéltala!, gritaba el buen pastor mientras le pegaba al lobo fuertemente con su cayado.

Blanquita lloraba desconsoladamente con miedo de que el malvado lobo lastimase a su amado pastor. Después de mucha lucha, ella escuchó la voz del pastor que le extendía sus cariñosos brazos:

- Tranquila Blanquita. Tranquila, ya pasó todo. Vení a mi falda. Ahora estás segura.

¡Qué feliz estaba blanquita en los brazos del pastor!

Y el lobo… ¿quieren saber que pasó con el lobo? ¡El lobo todavía está corriendo por la paliza que le dio el pastor!


DIBUJO 6



El pastor llevó a la ovejita en sus hombros hasta el redil. Iba feliz por no haberla perdido, por haberla rescatado justo a tiempo. Aunque ello le hubiera costado unos cuantos mordiscos del lobo malo. La ovejita estaba muy arrepentida y agradecida a su pastor, y nunca más dudó de su bondad.

Esa noche, en el redil hubo una fiesta como nunca la hubo antes, ni la habrá. Porque las ovejas y el pastor estuvieron bailando toda la noche. Y vinieron los vecinos y los amigos y hasta los grillos, los sapos y todos los animales del bosque cantaron con ellos.

Esa noche la luna salió más resplandeciente que nunca.


“Yo soy el buen Pastor; el buen Pastor su vida da por las ovejas”

Juan 10:11



lunes, 17 de mayo de 2010

EL VALIENTE HWANG LEE

Este hermoso episodio ocurrió hace más de cien años en la lejana China. El papá y la mamá de Hwang Lee habian muerto. Entonces a él lo llevaron a una escuela cristiana. Alli aqul niño creció fuerte y feliz.

DIBUJO 1
Lo más importante de todo fue que alli oyó del Señor Jesus: cómo había muerto en la cruz por él y como había resucitado. Con mucha emoción, Hwang Lee dejó entrar a Jesús en su corazón, transformandose en un fiel cristiano.


DIBUJO 2
Durante el tiempo de Navidad Hwang fue a la aldea a visitar a algunos amigos. Una tarde se le ocurrió entrar al templo pagano. Estaba muy entretenido mirando todos lo feos ídolos, cuando vio entrar a un anciano.


DIBUJO 3
El ancinao puso incienso delante de un ídolo, se arrodilló y rezó. Luego pasó al proximo ídolo e hizo lo mismo... luego al otro y al otro, y así siguió, hasta rodear todo erl templo.



DIBUJO 4
Hwang lo miraba y pensaba con mucha pena: "Aqui hay un anciano que no vivirá mucho tiempo. No sabe nada del Dios verdadero. No sabe el camino al cielo... Nadie se lo dijo... y yo no soy más que un niño... no puedo enseñarle a un anciano.



DIBUJO 5
En la China se respeta tanto a los ancianos, que hubiera sido una gran falta que Hwang hubiera tratado de enseñarle algo a aquel anciano. Pero tanto le dolía a Hwang ver a aquel anciano ir de ídolo en ídolo, que emprezó a llorar en la puerta del templo.



DIBUJO 6
El anciano lo vií y se acercó: "Que te pasa niño? Por qué estás llorando?"
"Es que estoy tan triste por usted señpr. Quisiera ayudarle... pero... soy un niño... quisiera hablarle de Jesus y del camino del cielo... pero soy sólo un niño".



DIBUJO 7
"Que sabes tú del camino al cielo, hijo mío? Y quién es ese Jesús?"-preguntó el anciano ansiosamente. Entonces Hwang Lee le contó la historia del amor de Dios. Le contó cómo Jesús nació en un pesebre y cómo murió en una cruz por nosostros...



DIBUJO 8
El anciano muy conmovido le dijo:
"Tengo tantos años pero jamás oí palabras como las que tú me dices, pequeño niño. Ven a casa y cuéntale esto a mi esposa" Y Hwang se fue con el anciano...



DIBUJO 9
Con mucho cuidado Hwang le contó la historia de Jesús a la anciana pareja. Cuando terminó lo invitaron a venir al dia siguiente, y después al otro y al otro...



DIBUJO 10
Pasó todas sus vacaciones en la casa de los ancianos, hablándoles de Jesús. Y una tarde, los dos abuelos, con mucha emoción le rogaron a Jesús que vivniera a sus corazones! Y se convirtieron en sus fervientes seguidores. Hwang volvió feliz a su escuela.



DIBUJO 11
Cuatro años más tarde, un gran misionero a los chinos, llamado Hudson Taylor, fue a aquel pueblo... Cual no seria su sorpresa al encontrar, en medio de tantos paganos, a dos cristianos fervientes!


DIBUJO 12
Los ancianos le contaron del valiente niñito que se habia atrevido a hablarles de Jesús. Y con lágrimas, le dijeron al misionero: "Si no hubiera sido por este niño, habríamos muero en la oscuridad, sin Jesús!"




miércoles, 10 de marzo de 2010

PASCUA - Un recorrido de la Semana Santa para el niño pequeño

Manual para la enseñanza
de niños preescolares en la
escuela dominical o células
de Betty Constance

En el Site de Publicaciones Alianza puede bajar gratuitamente las lecciones para niños pre-escolares sobre Pascua, con complementos coloridos dibujados por Clemente Montag.

Clique aqui: Publicaciones Alianza

martes, 16 de febrero de 2010

A SU MANERA

Historia retirada de la revista argentina "el puentecito" Adaptada y dibujada por mi. (Gabriela Pache de Fiúza)
FIGURA 1
Tomás vivía bien al norte de Canadá y su amigo Sandy, el cartero, se abría paso a través de la nieve y la ventisca para llevarle una carta muy importante.


FIGURA 2
Cuando al fin llegó, entregó la carta para Tomás que rasgó el sobre con ansiedad y leyó la carta. Casi no lo podía creer: su tío Pierre, que era riquísimo, acababa de morir y en su testamento lo nombraba como uno de sus principales herederos. Era toda una fortuna! Pero al pié de la carta había una condición importantísima escrita con letras grandes y en rojo.
"Cada heredero debe reclamar su herencia en la fecha y hora indicada. Se alguien llega después del tiempo determinado pierde todos los derechos de recibir la herencia".


FIGURA 3
Sandy, el cartero, estaba vibrando de alegría!
-Felicitaciones amigo! Quien diría? Ahora eres millonario! Ven conmigo, no pierdas ni un minuto! Estoy volviendo para el sur y pasaré cerca de la ciudad donde tienes que cobrar tu herencia! Son muchos quilómetros y también varios días de camino. Mi trineo está vacío, y está aquí cerca de tu casa. Podemos llegar mucho antes del plazo establecido en la carta!.
Era una excelente idea, ya que Tomás no tenia trineo, ni dinero para ir hasta aquella ciudad. Y aunque faltasen unos meses para vencer el plazo de cobrar la herencia, lo mejor era salir inmediatamente.


FIGURA 4
Mas para sorpresa del amigable cartero, Tomás respondió:
- Ni loco! Gracias por tus consejos, pero pienso hacer las cosas a mi manera! Antes de ir, voy a trabajar para ganar un poco de dinero para poder viajar con conforto. No puedo llegar allá sin un centavo pareciendo un miserable. No señor! Ni pensar! Haré las cosas a mi manera!


FIGURA 5
Sandy estaba espantado!
-"A tu manera?!!! " Estás pensando en quedarte y trabajar para ganar unos miserables centavos en cuanto eres dueño de una formidable fortuna? No seas tonto Tomás! Ven conmigo! No pierdas tiempo!
Pero ni hubo manera de convencer a Tomás. El quería hacer las cosas a su manera. Con mucho pesar Sandy dio media vuelta, tomó su trineo y se fue dejando a Tomas Actuar "A SU MANERA"

FIGURA 6
Después de haber trabajado y ganado algun dinero, Tomás decidió emprender el viaje hacia el sur del país para reclamar su herencia. Cargó el trineo y salió. Pero a los dos días empezaron los problemas...

FIGURA 7
Comenzó una terrible tormenta que lo obligó a parar por dos semanas!
-Tengo tiempo de sobra! -se decía Tomás. -Me voy a quedar en este hotel calentito hasta que la nevasca termine, para eso trabajé para viajar con conforto.
En la carta había un pequeño mapa indicando el camino mas seguro para llegar, pero él decidió tomar otro que le parecía mejor. Era mucho más largo, pro a él le gustaba ese...



FIGURA 8
Después que retomó el viaje comenzó a llover y el camino se ponía cada vez más difícil! Los perros estaban agotados y corrían solamente cuando cuando Tomás les pegaba con el látigo.
- Así es más emocionante! -decía Tomás. Ésta es mi manera de viajar!

FIGURA 9
Dos días antes de agotarse el tiempo, Tomás estaba cerca de la ciudad donde debería recibir su herencia. Entonces pensó:
- Voy a llegar el último día, a la última hora y voy a reclamar mi herencia!. Será sensacional! Voy a aparecer en la tapa de todos los diarios del mundo! Las pesonas van a pensar que soy lo máximo!
Entonces procuró un alojamiento a unos quilómetros de su destino y pasó la noche.


FIGURA 10
Cuando amaneció se enteró que una manada de lobos había atacado el establo. Los perros huyeron despavoridos destruyendo el trineo. Era el último día y la distancia era grande para ser hecha a pié. El camino que había escogido era desértico y no tenia otro transporte. Entonces tuvo que reanudar el viaje a pié. El clima estaba helado! Tomás se patinaba, tropezaba caía y se levantaba todo el tiempo. Al final se arrastraba para llegar a su destino. Tomás avanzaba penosamente mientras las horas corrían veloces...



FIGURA 11
Cansado y congelado, Tomás llegó al anochecer a la oficina del juez que le entregaría la herencia, pero la puerta estaba cerrada. Tenía un cartel colgado que decía:
"CERRADO, TIEMPO AGOTADO"
Habia pasado una hora del tiempo señalado. Era demasiado tarde. Había desoído las instrucciones de la carta y los buenos consejos de su amigo Sandy. Había hecho las cosas a su manera... Y perdió su herencia!


FIGURA 12

Tú también debes decidir si vas a caminar por la vida "A TU MANERA" con desobediencia y rebeldía, o si vas a obedecer las instrucciones sabias de tu Padre Dios. Él nos dejó una fantástica herencia que podremos poseer si LEEMOS, CREEMOS Y SI VIVIMOS las verdades que están escritas en la Biblia, la poderosa Palabra de Dios. En ella están las instrucciones para poder vivir una vida abundante, prospera y feliz. Debemos hacer las cosas a la manera de Dios, haciendo su voluntad.
Por eso el Señor Jesús nos enseñó a orar: "hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en mi vida..."


domingo, 7 de febrero de 2010

¿ÁGUILAS O GALLINAS?

Historia retirada de la revista argentina "el puentecito" Adaptada y dibujada por mi. (Gabriela Pache de Fiúza)

Figura 1
A Rodrigo y Ana les encantaba pasar las vacaciones en el campo del abuelo Juan y de la abuela Luisa. Pasaban el día entero jugando, corriendo y ayudando en las tareas del campo…


Figura 2
Por las noches los abuelos leían con ellos un trozo de la palabra de Dios. Oraban juntos y cantaban. Esa noche habían meditado en el Padrenuestro, sobre todo en la frase final: “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por siempre…”
-Debemos estar listos para cuando regrese nuestro poderoso Rey! Había dicho la abuela una y otra vez.



Figura 3
Los chicos se quedaron intrigados con la frase de la abuela… Pero a la mañana siguiente pronto se olvidaron. Es que mientras jugaban, apareció el abuelo con algo en las manos. –“Miren chicos! Miren lo que encontré!” Era un pichón de algo… Uy! Que pajarraco tan raro!...



Figura 4

El abuelo lo llevo al gallinero. Que lío se armo! Los pollitos, los patos, los gansos, los pavos… Todos empezaron a gritar y a correr de aquí para allá, alarmadísimos.



Figura 5

Doña gallina, muy seria, lo estudio, primero con un ojo, después con el otro. El pichón raro temblaba de pies a cabeza. Al fin la buena gallina abrió sus alas y lo cobijo. Los pollitos se acercaron a examinar al nuevo hermanito…


Figura 6

Y los días pasaron… los pollitos crecieron y el pajarraquito también. Pero era tan diferente a todos! Tenía unas alas enormes. Volaba de un extremo al otro. Todos los demás habitantes del gallinero trataban de imitarlo… Pero no podían!



Figura 7

Rodrigo y Ana tenían una gran curiosidad por este raro pajarraco. Lo seguían todo el día. “Abuelito ¿que pájaro es este?” preguntaban. Pero el abuelito Juan se hacia el misterioso y solo respondía: “Algún día lo sabrán”…



Figura 8

Y un día sucedió algo… Rodrigo y Ana estaban juntando frutas cuando de repente oyeron en el aire un sonido. Parecía un llamado de muy lejos…
-¡Viene de arriba, Ana! ¡Mira para arriba!
-¡Oh! ¿Qué será eso? – Cada vez se oía mas cerca, mas cerca…



Figura 9

¡Al final pudieron verlo! Allá arriba, en el cielo azul, planeaba un pájaro enorme y hermoso. Volaba en círculos sobre el gallinero mientras repetía sin cesar su poderoso llamado…
-¡Abuelo! ¡Abuela! ¡Vengan! Corran!...

Entonces sucedió algo maravilloso. El pajarraquito raro extendió sus alas y empezó a elevarse… Paso el tejido del gallinero. Paso la altura de los techos. ¡Alto, bien alto, en las alturas! ¡Hasta que se unió con aquel pájaro en los cielos!




Figura 10

¡Era un águila! ¡Nuestro pajarraquito era un águila!- gritaban los chicos. Entre tanto, los habitantes del gallinero y de toda la granja, estaban en un alboroto total. Muchos pollos trataban de elevarse y caían una y otra vez. Las gallinas y los gallos cacareaban. Los gansos graznaban. Los perros ladraban. Los canarios silbaban enloquecidos…


Figura 11
A los pocos fue volviendo la calma en la granja. Los abuelos y los chicos se sentaron en la galería.
–¿Saben chicos? –dijo el abuelo- Un día a nosotros nos va a pasar algo parecido…
-¡Si! -Afirmo la abuela- Un día, Jesús, nuestro Rey, volverá en las nubes y desde allá arriba llamara como el águila…


Figura 12

Algunos al oír su llamado, se irán con El, como nuestro pajarraquito… Pero otros se quedaran como las gallinas.
–Yo no se si seré águila o gallina cuando Jesús venga – dijo Rodrigo muy preocupado.
– Yo tampoco –dijo Ana, con sus ojos llenos de lágrimas.


Figura 13
“Hijitos” –dijo el abuelo- solamente los que han recibido a Jesús en sus corazones tienen vida eterna y podrán volar cuando El llame. Los que no reciben al Señor, son solo gallinas… que se quedaran acá cuando El venga…
No podrán irse por mas que quieran”…
-¡Yo quiero ser águila! Gritaron Rodrigo y Ana a la vez.


Figura 14

Allí mismo hablaron con Dios:
-Señor Jesús entra en mi corazón ahora mismo. Perdóname. Límpiame de todo pecado… no quiero ser gallina cuando tu vengas.
–Querido Rey, yo quiero ser águila y estar listo para oír tu llamado y subir contigo cuando vengas a buscarnos…

¿Y tú? ¿Estas listo para oír el gran llamado final? ¿Estas preparado para cuando el Gran Rey venga lleno de Poder y Gloria?




martes, 15 de diciembre de 2009

UN REI MAGO DE VAQUERO - HISTORIA PARA NAVIDAD

Lei esta historia real em la revista infantil “El puentecito”. Dibujada y adaptada por Gabriela Pache de Fiúza.

FIGURA 1




A David le habían regalado, hacía bastante, un enorme juego de esos que llamamos de “rasti”. Este juego consiste, como sabrás, en muchas piecitas de distintas formas, colores y tamaños que puedes unir y desunir como quieras, para construir lo que se te ocurra. ¡Como lo disfrutaba David! ¡Y las cosas que construía! Fabulosas torres, rarísimos puentes, sorprendentes edificios… en fin. ¡Todo un arquitecto del futuro! Pasaba horas jugando con sus rastis.

FIGURA 2



El domingo, como siempre había pasado dos horas buenísimas en la iglesia con muchos chicos más. Cantaban hermosas canciones y aprendían de Dios, comentaban, hacían planes y disfrutaban escuchando hermosas historias. La de ese domingo, justamente, estuvo buenísima. Justamente en este domingo Tia Mimí, una de las profesoras les había contado sobre el nacimiento de Jesús y el pasaje de Mateo capítulo 2, donde unos reyes magos siguiendo una estrella llevaron regalos para Jesús. Esos regalos eran muy valiosos y con certeza ayudaron en los cuidados y sustento de Jesús en los primeros años de vida. También contó que unos hermanitos gemelos, cuando escucharon esta historia de la Biblia también quisieron dar regalos a los niños que no tenían juguetes y que no recibirían nada en navidad. Ellos fueron “reyes magos invisibles” preparando un linda sorpresa para un abuelito muy pobre y a sus nietitos. Colocaron regalos en la puerta de la casa junto con un folleto que hablaba de Jesús y tenia la dirección de la iglesia, sin que sean vistos. Y para sorpresa de los gemelos, el abuelo y los nietos fueron a la iglesia en el culto del domingo y entregaron sus vidas a Jesús.
Los casi cien niños que escuchaban a Tia Mimi, estaban muy atentos e interesadísimos con la historia. No se escuchaba ni una mosca volar. Sobre todo cuando Tia Mimi, al terminar les hizo una importante propuesta: ¿Qué les parece si decidimos a ser nosotros también “ángeles invisibles” para las fiestas? Revisen sus juguetes y ropas. Piensen en algún amiguito que no tenga juguetes. Seria muy emocionante compartir con alguien un poco de aquello que Dios nos dió.

FIGURA 3



Tía Mimi les pidió a los niños que se tomen de las manos y oren para pedir a Jesús orientación sobre lo que deben hacer para que cada niño tomase decisiones sobre la propuesta para navidad.
Fue entonces cuando las chispas comenzaron a saltar más rápido en el corazón y el la cabeza de David. Es que cuando hablamos con Dios y lo escuchamos. ¡El también habla con nosotros!
Pocos días después, tia Mimí encontró David muy ocupado. Revisaba una por una las múltiples piecitas de su enorme rasti. Si estaban sucias, las limpiaba, si faltaba alguna, ponía todo patas para arriba hasta encontrarla.
¿Estás preparando otro invento? Preguntó Mimi.
No, respondió David. Estoy preparando el rasti para regalárselo a los chicos García.
Tia Mimi se quedó muda mientras David proseguía: “Su papá no tiene trabajo. Los chicos son muchos. Seguro que no van a poder comprarles nada para navidad ni para reyes. Creo que ese juego les va a gustar ¿no? Es un juego en que en todos los hermanitos podrán jugar.
Pero... ¿seguro que quieres regalar ese juego? Preguntó Mimi vacilante.
David sacudió hacia atrás su flequillo y habló con energía.
Yo ya soy grande, Mimi. Ya jugué mucho con el rasti. Quiero compartir lo que tengo, como dijimos el domingo. Hacía rato que me daba vuelta la idea, así que el domingo me decidí. Creo que es Jesús. Lo único es que ..
¿Es que David? Mimi contuvo la respiración.
-¡La caja es regrande! ¿Me ayudaría a llevárselas?

FIGURA 4


Al atardecer cargaron el paquete en el autito de tía Mimi. En casa de los García estaban Juan Pablo, Javier y Lucas, los tres más chicos. David entregó la caja con una sonrisa un poco tímida y una explicación cortita: ¡Hola Juan Pablo, eso es para ustedes! Y Juan Pablo respondió con otra sonrisa un poco tímida “Ah que bueno, gracias David” y entró de nuevo en la casa.
Como afuera oscurecía y adentro había luz, David y Mimí no aguantaron la tentación de ponerse a espiar por la ventana a ver que ocurría. Vieron a Juan Pablo desatando el paquete, mientras Javier y Lucas miraban impacientes. De repente estalló un enorme “Ohhhhh” y las piecitas multicolores se esparcieron sobre la mesa.
“¡Que fabuloso!” “¡Para armar casitas!” “¡y torres!” “¡Y aviones!”
Entonces uno de los tres gritó emocionado: “¿Se acuerdan… se acuerdan de que le habíamos pedido a Jesús que nos mandara un regalo?”
Entonces Lucas el más pequeño se arrojó sobre la mesa exclamando una y otra vez: “¡Gracias, gracias Señor Jesús!” Inmediatamente Juan Pablo y Javier también se arrojaron sobre la mesa, abrazando las piecitas de colores y exclamando una y otra VEZ: “¡Gracias, gracias Señor Jesús!”
David y Mimi, en su escondite, estaban mudos de sorpresa.

FIGURA 5



¡Oíste eso! ¡Se lo habían pedido a Jesús! ¡Nunca me olvidaré de este momento! David se tapaba la boca para no ser oído.
David y tía Mimi caminaron unos metros en dirección del auto. David paró emocionado, cerro sus ojos y entre lágrimas y sonrisas oró a Jesús. Agradeció por poder ser un instrumento de Dios para bendecir a esos niños en navidad. Agradeció al Espíritu Santo por hablar a su corazón y porque Dios responde todas las oraciones.
Con su flequillo al viento, su camisa medio salida y su gastado vaquero azul, no parecía precisamente un angelito, ni mucho menos un elegante “Rey Mago”, pero en sus ojos color almendra había chispas de cielo y felicidad de rey. Es que estaba comprobando que su regalo tenía mucho valor, muchísimo valor. No solo para sus tres queridos amiguitos, sino también para su gran amigo Jesús. Porque cuando volvía para casa en el autito de la Tía Mimi, se acordó de algo muy, muy importante que Jesús dijo:

Les aseguro que todo lo que hicieren por uno de estos hermanos míos mas humildes, por mi mismo lo harán. (Mateo 25:40)